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El guardián de las orquídeas
Diciembre 22, 2016 imagen-destacada

El guardián de las Orquídeas

Muchas veces no valoramos lo que tenemos, aunque sea algo único en el planeta, y sólo algunas personas sensibles son capaces de distinguir su importancia y hacer algo al respecto.

Varios años atrás, un odontólogo de Concepción se dio cuenta de que algunas especies de orquídeas nativas disminuían año a año y corrían el riesgo de desaparecer. Fue el inicio de un largo camino, a veces ingrato, pero lleno de compromiso y dedicación avocado a la conservación y al fortalecimiento de estas singulares flores del sur de Chile. 30 años después, Enrique Matthei continúa en esta misión desde sus invernaderos cerca de la localidad de Yumbel, en la región del Biobío, con tanto entusiasmo y fascinación por las orquídeas como el día en que decidió protegerlas.

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Salimos a las 8 de la mañana desde la residencia de Enrique Matthei (83) en Concepción. Su mujer, Bárbara Neumann condujo el vehículo rumbo a la localidad de Yumbel, a casi una hora de la capital regional, en donde se encuentran los invernaderos.

“¡Qué lástima que no pudo venir antes!”, me dijo. “Podría haber asistido a la misa de la orquídea”.

“¿Cómo es eso?”, le pregunté. “No sabía que había una misa de la orquídea, ¿en que consiste?”. “Es la misa de Adviento, se celebra los cuatro domingos antes de la Pascua para prepararnos para el nacimiento de Jesús. En Alemania esta misa es muy importante ¿sabe?”.

“Y ¿qué tienen que ver las orquídeas?” volví a preguntar. “A Enrique se le ocurrió incorporarlas como símbolo del renacer y para que al mismo tiempo se valoren. Es algo de acá solamente. Enrique celebra la misa de la orquídea desde hace cuatro años en la iglesia luterana alemana de Concepción, la última fue el domingo pasado”.

Mientras tanto, don Enrique sostenía con cuidado a su perro, un terrier chileno, y se divertía viendo como mordisqueaba la correa que lo sujetaba al asiento para escapar. Su mirada se alegró aún más cuando le pregunté por las orquídeas, que empezaron a vislumbrarse junto al camino cuando estábamos por entrar a la parcela. “Esas siempre crecían acá, naturalmente”, me dijo.

¿Cómo se le ocurrió la idea de cultivar orquídeas?.

Porque empezamos a recortar en la parcela y a medida que crecía el bosque nos dimos cuenta que empezaron a salir estas orquídeas solas, muy lindas y grande las flores y todo. Eran muy abundantes. Con el tiempo nos dimos cuenta que alrededor empezaban a disminuir y cuando empezaron a salir estos programas de fomento de iniciativa para mejorar las cosas, postulamos a un proyecto de la FIA (Fundación para la Innovación Agraria) y ahi empezamos entonces a trabajar con plantitas chiquititas.

¿Para qué quisieron cultivarlas?.

Para que no desaparezcan, porque la gente las arranca oiga, les saca las flores y después las botan, entonces así no pueden multiplicarse. La idea del proyecto por un lado era buscar un modo de conservarlas y por otro hacer desarrollo sustentable optimizando su crecimiento y obtener variedades más bonitas.

¿Partieron con las orquídeas como las que crecen a los lados del camino?.

Claro, nos metíamos al bosque y las que estaban mas lindas esas las polinizábamos, aquí una bonita con esta otra bonita de acá, y después cosechábamos las semillas y las sembrábamos. De ahi esas que salían eran una planta mejorada. Eso fue lo que me llamó la atención, que empezaron a aumentar de tamaño, y como fuimos seleccionando las que a mi me interesan reproducir, cada vez salían más blancas que son mas bonitas, bueno a mi modo de ver.

¿Qué especies de orquídeas son?.

Trabajamos con 4 especies en el proyecto, empezamos con la Chloraea crispa, que es la más frecuente en esta zona, desde Yumbel a Valdivia. También tenemos unas pocas Chloraea gavilu y Chloraea volckmanii, esa de flores chiquititas. Al principio no me llamaban mucho la atención, hasta que alguien las vio y se sorprendió porque dijo que era muy raras. Es bonita esa también y tiene un olor como a vainilla. Bueno, después de todo la vainilla es una orquídea.

¡No tenía idea!.

Claro.

foto-inicio¿Cómo es el ciclo de vida de estas flores?.

Se polinizan, después madura la semilla y esa se siembra, si hay micorrizas* (tipo de hongos que se relacionan estrechamente con las raíces) la semilla germina, sino no.

Doña Bárbara: Al comienzo empezamos a probar con qué crecían mejor, con muchos intentos frustrados, ¿te acuerdas Enrique?

¿Cuántos sustratos probaron?.

Hartos fíjese, al final nos pisamos la cola y volvimos al primero, que era sacar tierra del bosque porque nada nos germinaba, faltaban las micorrizas. Ahí estaban pues.

Yo pensé que las micorrizas se implantaban de alguna manera en el sustrato para el cultivo artificial…

También se cultiva en laboratorio la micorriza, es como un polvito con olor a callampa, pero al final lo único que nos funcionó fue usar la misma tierra del bosque.

¿Cuánto tiempo demoraron en lograr que germinaran las semillas?.

Como 12 años. Ahora en total llevamos…a ver empezamos el año 85’. Bueno, era ensayo y error. Después se llevaron las plantas a la Universidad de Talca, luego a la universidad Católica de Valparaíso. Fueron 3 o 4 universidades chilenas que colaboraron con esta investigación y con las cuales elaboramos informes. La idea era hacer las pruebas de laboratorio para ver con que crecían mejor y mas rápido. Claro que era una flor desconocida prácticamente, todo el mundo conocía las orquídeas que crecen arriba de los árboles, pero de esas no hay en Chile.

¿Y cómo lograron polinizar las flores de manera exitosa?.

Nosotros perfeccionamos un sistema. Se polinizan manualmente, con un palito tomamos polen de una que sea bonita y lo ponemos en otra que también sea bonita, así seleccionamos. Hay que sacar con un palito y ahi el polen queda pegado. En la naturaleza esto lo hacen insectos, pero estos también se están muriendo con toda la fumigación oiga, también están cada vez más escasos. Es  un problema mundial, como lo que pasa con la escasez de miel… entonces la flores también pueden desaparecer si no se cuidan los insectos.

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¿Cómo sacan las semillas después?.

Después que las polinizamos el ovario se cierra y a medida que aumenta el calor empiezan a aumentar de tamaño y después a partirse y ahi saltan las semillas. Cada plantita produce alrededor de 1 millón de semillas. Entonces antes de que ocurra esa eclosión las juntamos y las sembramos en maceteros con tierrita del bosque. Al principio lo hacíamos a la rústica, como quien siembra trigo en el campo, dispersábamos las semillas en el bosque y dejábamos marcado el lugar. Después volvíamos y para sorpresa nuestra habían germinado. Luego tomábamos esas plantitas y las pasamos a invernadero, para cuidarlas y que no las arranquen.

Y una vez que empiezan a crecer, ¿Cuándo florecen?.

Primero empiezan a abrirse las flores de más abajo, y de a poco se van abriendo las de más arriba de la vara. Estas florecen naturalmente cada 8 a10 años mas o menos, pero con los cultivos nuestros lo bajamos a 3 años solamente.

¿Actualmente cuántas plantas producen?.

Como 5 o 6 mil varas. Pero hay que tener hartos, unos 10 invernaderos y unas mil varas mínimo por temporada para que rinda la cosa, de ahí también está el interés de mejorarla y poder venderla a un precio justo para todos, para que también el proyecto pueda auto-financiarse.

¿Siempre tuvo en mente producirlas con fines comerciales?.

No, por eso mi señora dice que no sirvo para nada (se ríe).

Doña Bárbara: Él lo hizo por afición, lo hizo porque le gustan y su afición es muy grande.

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Ya sentados en el comedor de una picada en Yumbel, varias personas se acercan a saludar a don Enrique, incluyendo un par de meseras y la dueña del comedor. “Que gusto de verlo de nuevo por acá!”, le decían con una sonrisa. Mientras almorzamos, aproveché de preguntarle nuevamente:

¿Usted piensa que a las orquídeas les está afectando el cambio climático?.

Si claro, ¡este año florecieron mucho más temprano que antes!.

¿Y que piensa usted que pueda pasar si el clima continúa así? ¿Cree que lograrán sobrevivir?.

Van a crecer mas rápido, al menos las del invernadero yo creo que se van a adaptar, crecer mas rápido y ganarle a las que están en el bosque. Toda la gente piensa que son muy delicadas, pero son carne de perro ah, aguantan las sequías, también el exceso de agua.. se dan bien.

Y eventualmente ¿Piensa re-insertar orquídeas en el bosque?.

Yo deseo multiplicarlas lo mejor posible, para ir afirmándolas nuevamente y que vuelvan a ocupar los lugares que donde antaño siempre estaban y que nadie las barra de su casa, que se respete donde viven. Que su presencia diga “¡aquí mando yo!” (se ríe)

Antes de retirarnos, don Enrique bajó a la calle. Minutos después regresó con un gran ramo de orquídeas blancas (C. crispa) de descarte que trajo desde los invernaderos porque sus tallos se habían quebrado, y les ofreció algunas a la dueña del comedor y a las meseras que nos atendieron. “Él siempre le regala orquídeas a todo el mundo, siempre lo ha hecho” comentó su mujer desde la salida. “Por eso y por su forma de ser, acá él es muy querido”.

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Texto y fotografías por Natalie Pozo M.

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